FRESNEDA TECNICOS SL

AVDA DEL MAR 33-35 OFICINA 1
33011 OVIEDO
TELEFONOS:
985289461 y 600546900
FAX: 985114983
email: rodrigo@fresnedatecnicos.com

CONSTRUCTOR DE REFUGIOS ATÓMICOS

ANTONIO ALCAHÚD, CONSTRUCTOR DE REFUGIOS ATÓMICOS


Antonio Alcahúd con su familia.

La región tiene varios, todos secretos menos uno, el de un conocido hotel de Talavera, que es el mayor de los existentes en nuestro país.

Sublime sin interrupción. Era la exigencia del genial poeta francés Baudelaire para todo aquello que aspirase a salirse de la mediocre grisura. Una frase que, aplicada a la enorme riqueza actual de personajes de que puede presumir la región en los más variados e increíbles campos, se cumple a tope. Porque tenemos figuras en las letras, las artes, los deportes, la intelectualidad, los toros…y también en campos tan novedosos, posmodernos y olé como los refugios atómicos, químicos y biológicos. El único constructor español de los mismos, instalado a la par en la élite de los escasos mortales que en el mundo se dedican a tan extraña profesión es…castellano-manchego, por supuesto. Se trata, señoras y señores, del ingeniero Antonio Alcahúd, nacido en Tarazona de la Mancha (Albacete) en 1946 y residente en Barcelona. Allí, hace casi medio siglo, emigraron sus padres, que eran labradores en su bello pueblo manchego, Juan José -ya fallecido- y Quiteria- quien reparte su tiempo entre la Ciudad Condal y Tarazona-, en un sacrificio tan inusual como heroico, "del que mis dos hermanos, Vicente, hoy ingeniero industrial, y María Ángeles, abogada, y yo siempre hemos estado agradecidísimos por olvidarse de ellos mismos y jugárselo todo por nosotros".

Ya en Barcelona, Antonio, además de ayudar en casa con el dinerillo que ganó en multitud de trabajos, finalizó en 1971con brillantes notas la carrera de Ingeniero Industrial especializado en técnicas energéticas y reactores nucleares, Al concluir la misma, Antonio, que ya con 14 años había registrado su primera patente (un freno para coches de scalextric, utilizadísimo desde entonces), se puso al frente de las divisiones inmobiliarias y de construcción de varias importantes empresas. Hasta que en 1980 creó su propia firma de refugios, ABQ Ingeniería y Arquitectura, hoy conocida y reconocida internacionalmente y sobre todo en Europa (donde proliferan e incluso son obligatorios en algunos países), en la que lleva ya casi un cuarto de siglo, durante el cual ha realizado centenares de ellos.

P.-Cómo decía el mítico torero Juan Belmonte, "hay gente 'pa tó". ¿Cómo surgió tan extraña vocación?

R.- Ya durante mis estudios me habían llamado la atención un tipo de construcciones que no sabía que existiesen y que aunaban mis dos especialidades, la construcción y la radioactividad. No se trataba de centrales nucleares, sino de proteger a las personas de los efectos nocivos de accidentes nucleares, o incluso del lanzamiento de bombas atómicas en caso extremo como en otros países. Y pensé que aquí también se podían hacer. De modo que en 1979 creé la empresa ABQ Ingeniería y Arquitectura S.A. y patenté los refugios antiatómicos en España.

P.- Un tema entonces, supongo, que de ciencia ficción, aunque hoy nos parezca normal, pero también supongo que lo que sí continuará siendo de ciencia ficción son sus precios.

R.- Al contrario, son baratísimos. Esa es una creencia lógica, pero falsa. Los precios varían según modelos y el lujo y detalles que quiera ponerse en ellos, pero los más baratos no pasan de los 24.000 euros; o sea, sólo 4 millones de pesetas, lo que vale un coche. Y si es un búnker compartido entre chalets o empresas, o incluso los que se hacen para una comunidad de vecinos de un edificio, ese precio habría que dividirlo entre todos, por lo que saldría mucho más barato aún.

P.- ¿A qué se refiere cuándo habla de lujos?

R.- Como dije antes, hay diversidad de modelos. Porque otra de sus ventajas es su utilización normal para otros menesteres habituales, por ejemplo el habitáculo se puede usar como bodega, como despensa, como almacén, como sala de billar o de juego para los niños etc. Luego, dentro del mismo, y sin que por este confort pierda ni un ápice de seguridad, podemos meter en él lo que el dueño desee, revestirlo del lujo que a él le guste y quiera.

P.- Y con mayor o menor lujo, ¿esa protección también es válida para otro tipo de agresiones, quizás más probables que las nucleares?

R.- Por supuesto, lo que más llama la atención es lo nuclear, pero el nombre de mi empresa ABQ no es casual. Porque los refugios protegen no sólo contra una agresión atómica de máxima potencia, o de un escape como el de Chernobil, sino también contra agresiones bacteriológicas (de ahí la B) voluntarias o accidentales, y químicas (la Q) como el escape de la fábrica de Toulouse el pasado mes de septiembre, que echó a la atmósfera miles de toneladas de estas sustancias y hubo que abandonar algunos barrios cercanos, salvo aquellas personas o grupos que tuvieran refugios similares a los nuestros. Su utilidad y seguridad es, por tanto, frente a estos tres agentes.


Antonio Alcahúd con su familia.

EL NEGOCIO DE LA GUERRA

P.- Ha repetido la palabra tabú: seguridad ¿Es siempre total? ¿Está garantizada por escrito?

R.- Ambas cosas. Quiero decir que es total y que, en efecto, la garantizamos al firmar el contrato con nuestro cliente. Como es lógico, tenemos las homologaciones científicas nacionales e internacionales que nos permiten hacerlo. Somos la única empresa española que las poseemos. Y es que, junto a la teoría, a estar al tanto, entre otras muchas pruebas, de todas las conclusiones y parámetros extraídos por los países que realizan explosiones nucleares con fines pacíficos y de guerra, está la práctica: los refugios sufren diversas pruebas (de carga, de radiación con isótopos con gases y con bacterias, de sobrepresión etc.) que se repiten varias veces durante su construcción y al final de la misma, antes de entregarlos.

P.- En el más llamativo de los casos, el de explosión o escape atómico, pero supongo que también en el bacteriológico y químico, el problema no es sólo el primer día, sino los siguientes, ¿qué se puede hacer entonces?

R.- Es que la protección que damos, naturalmente válida para el primer día, va más enfocada a los siguientes; es la función fundamental del refugio. Éste, además de la presurización que hace imposible las filtraciones externas, lleva un grupo electrógeno de generación de energía, depósitos de víveres y agua, cocinas, aseos, televisión, teléfono, internet etc. Sabemos que incluso en los casos más extremos, la radiactividad desaparece en un 99,9% a las dos semanas como muy tarde y nuestros refugios, que incluyen trajes y máscaras protectoras para salir al exterior a probar, están preparados para mucho más tiempo. En definitiva, esa es la filosofía con los que los construimos: que la protección esté dentro de tu propia casa, comunidad o chalet, que no haya que desplazarse a ningún sitio.

P.- Tengo entendido que tras los ataques del 11-S creció la demanda en un 30% y durante la guerra de Irak en un 40%. En tales condiciones, a usted y su empresa les interesan esas situaciones conflictivas.

R.-Respecto a las cifras, pertenecen a la confidencialidad lógica, aunque no van descaminadas. Pero, ni como persona ni como científico ni como empresario, aunque pudiera ser un negocio, quiero la guerra. Ni esta reciente de Irak ni ninguna, que estamos en el siglo XXI, por favor, y las cosas hay que resolverlas con diálogo. Hoy por hoy, las posibles agresiones que harían necesarios nuestros productos vienen más por el lado de los escapes y accidentes que por la guerra. Es más, tampoco me gusta nada la energía atómica, por los muchísimos riesgos que tiene. Aunque, por desgracia, no está en nuestras manos ni de los ciudadanos en general evitar que siga creciendo e incluso a veces que se declaren guerras,
Dicho esto, puedo comentar que he hecho varios refugios en cuatro provincias de Castilla-La Mancha, Albacete, Ciudad Real, Guadalajara y Toledo, y tengo algunos más en cartera.

P.- Sin embargo, creo que del que hizo en el Hotel Beatriz de Talavera de la Reina sí puede hablar, ya que incluso sus propietarios lo hacen.

R.-Así es, de ese sí. Además estoy especialmente orgulloso del mismo, ya que, aunque tengo uno proyectado para 2.000 plazas, éste es el mayor que he realizado en la práctica, El propietario de la finca entonces, Justino Pérez, me lo encargó para que lo hiciera a la vez que se construía el hotel hace 20 años. Ocupa alrededor de 600 metros, que como sucede en casi todos los que yo hago, no es un espacio perdido, pues se utilizan como aparcamiento, de almacén de cocina, de lugar para los depósitos del agua etc. Como digo a todos mis clientes, ojalá no sea necesario utilizarlo nunca, pero si llegara la ocasión, los clientes del hotel serían de los elegidos para salvarse.

No hay comentarios: